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Tigran Petrosian: la fortaleza inexpugnable del ajedrez

Tigran Petrosian, campeón del mundo de ajedrez
Dominio público / Wikimedia Commons
País
🇦🇲 Armenia
Título
Gran Maestro (GM)
Nacimiento
17 de junio de 1929, Tiflis (Georgia, entonces URSS)
Fallecimiento
13 de agosto de 1984
Estado
fallecido
ELO máximo
2650 · 1972 (primer ELO FIDE)
Campeón del mundo
1963–1969
2500 2600 2700 1953: 2600 — finalista del Torneo de Candidatos; estimación retroactiva 1953 1963: 2640 — campeón del mundo tras derrotar a Botvinnik 1963 1972: 2650 — primer ELO FIDE oficial; aún entre los 10 mejores 1972 1980: 2590 — últimos años en activo 1980 2650
Evolución del ELO · Fuente: FIDE

Este artículo va a ser diferente. Tigran Petrosian no va a impresionarte con sacrificios de dama ni con ataques de mate en ocho jugadas. No es un jugador que te haga gritar. Es un jugador que, si lo estudias con atención, te hará mucho más fuerte. Y es, probablemente, el campeón del mundo más infravalorado de la historia.

El concepto: la profilaxis como filosofía

Antes de hablar de la persona, hay que hablar de la idea, porque sin entenderla Petrosian no tiene sentido.

En ajedrez, la mayoría de los jugadores piensan así: «¿Qué quiero hacer yo?». Buscan un plan, ejecutan jugadas, atacan. Petrosian pensaba de forma radicalmente distinta: «¿Qué quiere hacer mi rival? ¿Cómo se lo impido?»

Eso se llama profilaxis y es, en opinión de muchos entrenadores, la habilidad más difícil de desarrollar y la que más separa a los jugadores de nivel intermedio de los jugadores fuertes.

Petrosian la llevó al extremo. Sus partidas parecen «lentas» o «aburridas» si las ves superficialmente. No hay golpes tácticos espectaculares. Pero cuando las analizas con un motor, descubres algo extraordinario: cada jugada aparentemente inocua desactivaba un plan rival concreto. El rival simplemente se quedaba sin opciones. No es que perdiera: es que no podía jugar.

Quién fue Petrosian

Nació el 17 de junio de 1929 en Tiflis (hoy Tbilisi, Georgia), hijo de una familia armenia. Quedó huérfano de niño durante la Segunda Guerra Mundial y creció en circunstancias muy difíciles. Aprendió a jugar en los parques de Tiflis, se trasladó a Moscú siendo adolescente y se abrió camino en el sistema soviético de ajedrez por puro mérito.

En 1963, tras años de intentos, derrotó al veterano Mijaíl Botvinnik para convertirse en campeón del mundo. Defendió el título en 1966 frente a Boris Spassky, pero lo perdió en la revancha de 1969 ante el mismo rival. Falleció en 1984, a los 55 años.

Por qué Wikipedia no le hace justicia

El artículo de Wikipedia sobre Petrosian te dará las fechas y los resultados. Lo que no te dará es la respuesta a la pregunta que realmente importa: ¿por qué debería importarte un jugador de los años 60 que no jugaba de forma espectacular?

La respuesta: porque su ajedrez te enseña cosas que no puedes aprender de nadie más.

1. El sacrificio de calidad posicional

Petrosian es famoso por el sacrificio de calidad: entregar una torre (5 puntos) por un alfil o caballo (3 puntos), no para ganar material después, sino para mejorar la estructura de la posición. En términos numéricos es una pérdida. En términos posicionales, a menudo era una ganancia.

Este concepto es contraintuitivo y muy difícil de dominar. La mayoría de jugadores de nivel intermedio se aferran al material como a un salvavidas. Petrosian enseña que a veces el material es lo menos importante del tablero.

2. La defensa como forma de ganar

En el ajedrez moderno todo el mundo quiere atacar. Los vídeos de YouTube muestran sacrificios y mates brillantes. Nadie hace vídeos sobre «cómo neutralizar el plan del rival sin hacer nada aparentemente espectacular». Y sin embargo, esa habilidad decide más partidas que todos los sacrificios del mundo.

Petrosian ganó un Campeonato del Mundo defendiéndose. Eso dice todo lo que hay que decir sobre la potencia de la defensa cuando se ejecuta al máximo nivel.

3. Leer los planes del rival

La habilidad más valiosa de Petrosian era la lectura del plan rival. No necesitaba calcular veinte jugadas por adelantado. Le bastaba con entender qué quería hacer su oponente y colocar las piezas de manera que eso fuera imposible. Es un tipo de pensamiento que se puede entrenar y que mejora drásticamente el nivel de cualquier jugador.

Su ADN ajedrecístico

En nuestro sistema de ADN ajedrecístico, Petrosian representa el perfil de solidez máxima: la agresión más baja de los diez arquetipos, la defensa más alta, y una consistencia de hierro. Si tu gemelo GM es Petrosian, tienes una fortaleza defensiva excepcional, pero probablemente te cueste generar juego activo cuando tienes la iniciativa.

Su legado

Petrosian no tiene legiones de fans como Tal o Fischer, pero tiene algo más duradero: el respeto unánime de los grandes maestros. Kasparov, que dedicó un volumen entero a Petrosian en Mis Grandes Predecesores, lo consideraba uno de los jugadores más difíciles de enfrentar. Karpov, cuyo estilo es en parte heredero del de Petrosian, lo estudiaba constantemente. Carlsen ha citado su capacidad defensiva como un modelo a seguir.

Si alguna vez te has preguntado por qué pierdes partidas que «no deberías perder», la respuesta probablemente está en la profilaxis. Y el mejor profesor de profilaxis que ha existido es Tigran Petrosian.

Para seguir explorando

Preguntas frecuentes

¿Por qué llaman a Petrosian 'la fortaleza de hierro'?

Porque era prácticamente imposible vencerle. Su estilo estaba basado en la profilaxis — anticipar los planes del rival y neutralizarlos antes de que se materializaran. El resultado era que sus posiciones parecían inexpugnables: los rivales no encontraban puntos débiles por donde atacar. No era espectacular, pero era devastadoramente efectivo.

¿Qué es la profilaxis en ajedrez y por qué Petrosian la dominaba?

La profilaxis es el arte de pensar en los planes del rival antes que en los propios. Antes de hacer tu jugada, te preguntas: '¿qué quiere hacer mi rival?' y actúas para impedirlo. Petrosian llevó este concepto a un nivel que nadie ha igualado: sus partidas parecen lentas y sin acción, pero cuando las analizas con un motor descubres que cada jugada 'aburrida' desactivaba un plan rival concreto.

¿Qué se puede aprender del estilo de Petrosian?

Petrosian es el mejor maestro de la defensa activa. Si tiendes a perder partidas porque tu rival te ataca y no sabes cómo frenarle, estudiar a Petrosian te enseñará a leer los planes rivales, a sacrificar material profiláctico (cambiar una pieza no para ganar, sino para eliminar una amenaza futura) y a construir posiciones donde tu rival no tenga forma de progresar.