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La Partida Inmortal: Anderssen y el ataque eterno de 1851

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Hay partidas que se ganan y partidas que se vuelven leyenda. La Partida Inmortal es la segunda. Adolf Anderssen entregó casi todo su ejército —un alfil, las dos torres y la dama— para dar mate con lo que le quedaba. Ábrela en el visor de arriba y prepárate a alucinar.

El ajedrez romántico

Londres, 1851. Es la época del ajedrez romántico: se ataca siempre, se sacrifica sin miedo y rechazar un gambito se consideraba casi de mala educación. Anderssen, con las blancas, abre con un Gambito de Rey y entrega un peón ya en la segunda jugada para lanzarse al ataque.

El ajedrez del siglo XIX, la época romántica en la que se jugó la Partida Inmortal

La locura tiene método

Lo asombroso no es que sacrifique: es que funciona. Mientras las negras se dedican a capturar material (incluso las dos torres), Anderssen hace otra cosa: coloca sus piezas menores —los dos caballos y los dos alfiles— en una red de mate alrededor del rey negro.

Fíjate en el visor: cuando llega el final, el rey negro está rodeado por un caballo y dos alfiles, mientras la dama negra y las dos torres negras descansan lejísimos, en el otro lado del tablero, sin pintar nada.

La lección eterna: no cuenta cuánto material tienes, sino cuántas piezas atacan de verdad. Tres piezas activas dan mate; cinco piezas dormidas no defienden.

Es la misma idea del sacrificio y de la actividad de las piezas, pero llevada al límite más espectacular que se ha visto nunca.

Para seguir disfrutando

Revívela un par de veces siguiendo el visor. Más de 170 años después, sigue siendo la definición de jugar bonito.

Preguntas frecuentes

¿Quién jugó la Partida Inmortal?

La jugaron Adolf Anderssen (blancas) y Lionel Kieseritzky (negras) en Londres, en 1851, durante una partida amistosa. Anderssen ganó con uno de los ataques más espectaculares de la historia.

¿Por qué se llama Partida Inmortal?

Por la belleza de su ataque: Anderssen sacrifica un alfil, las dos torres y la dama para dar mate con sus piezas menores. Esa entrega total de material a cambio de un mate forzado la convirtió en leyenda.

¿Qué apertura se jugó?

Un Gambito de Rey (1.e4 e5 2.f4), la apertura más combativa del ajedrez romántico, en la que las blancas ofrecen un peón para abrir líneas y atacar cuanto antes.